Portadas Blog El Telar 2025 (8)

“Nos enseñaron a contar historias de una sola forma. Es mucho más complejo que eso”: Así fue el primer conversatorio de Autonomías de un Cuerpo Disidente

En el marco de la inauguración de la muestra Autonomías de un Cuerpo Disidente: 11 manifiestos transversales, la Galería Beatriz Gil realizó el pasado martes 24 de marzo un conversatorio sobre interseccionalidad, activismo y arte, con la participación de Mima Cortez y Gabriela Mesones Rojo, impulsoras de la Red de Periodistas Venezolanas

En Venezuela la cultura resiste y se vuelve raro encontrar espacios en donde, de forma multidisciplinaria, el arte teje un manifiesto coral. La exposición Autonomías de un Cuerpo Disidente es justamente eso: un lugar en donde la fotografía y el arte se erige como respuesta a las inquietudes en torno a la identidad LGBTIQ+ y sus diversas manifestaciones fuera del binarismo.

Esta exposición, bajo la curaduría de Lorena González Inneco, surge como resultado del ciclo formativo de Semillero Migrante, un taller impulsado por la fotógrafa y periodista venezolana Fabiola Ferrero —ganadora del World Press Photo y reconocida por su trabajo sobre la crisis y la diáspora venezolana— donde durante cuatro meses, distintos fotógrafos y fotógrafas venezolanas desarrollan un proyecto fotográfico desde todas sus vertientes investigativas y estéticas, de la mano de otros narradores visuales y mentores de toda Latinoamérica.

Como parte de un ciclo de conferencias en torno a los diversos ejes temáticos de la exposición, Gabriela Mesones Rojo —periodista, editora, poeta y artista visual— junto a Mima Cortez —activista, ilustradora, diseñadora y expositora en esta edición— se pasearon por un sinfín de temas que se desprenden de la obra expuesta.

Ambas compartieron que la exposición fue un ejercicio colectivo de descentralización y de visibilización desde lo interseccional.  Esa nueva mirada ocurre desde hablar desde otros espacios, tanto territoriales como identitarios. “Como el trabajo de Yris Paul, que desde el sur del país comparte cómo la minería atraviesa las vidas queer (…) o Gabriel Pinto, que desde Barlovento, narra una historia en donde lo afro y lo LGTBQ convergen. Porque lo afro es más que rojo, tambor y San Juan” comenta Mima.

De allí que uno de los ejes más potentes del encuentro fuera la necesidad de encontrar otras formas de narrar. “Nos enseñaron a contar historias de una sola forma. Es mucho más complejo que eso”, se dijo durante el conversatorio. La frase resumió buena parte de la discusión: narrar no consiste únicamente en registrar, sino en preguntarse desde dónde se mira al otro y cómo evitar que la representación refuerce la distancia, la revictimización o la otredad. En lugar de hablar por otros, se trata de ser puente para que cada sujeto pueda contarse a sí mismo, decidir cómo quiere ser visto y participar activamente en la construcción de su imagen.

Por otro lado, el trabajo de Mima, también expuesto, aborda una mirada optimista y digna de las vidas trans. “Las temáticas LGBTIQ+ siempre se suelen atar a lo romántico y sexual” comenta Gabriela. “Pero realmente tiene que ver con la autodeterminación humana, el cómo vivir, cómo amar, cómo vestirse. Tenemos hambre de autodeterminación, y la conseguimos con el arte”.  Es importante salir de las narrativas trágicas en torno a la diversidad sexual, porque la alegría también está presente en las vidas queer y necesita espacio de representación.

“El periodismo y el activimo me explica el mundo, pero el arte es el camino para entenderme a mí misma” comenta Gabriela, y es que, indudablemente, la muestra fotográfica parte de la necesidad del entendemiento de los propios expositores sobre sí mismos, sus vivencias, y las de sus retratados.

De fondo, Semillero Migrante apareció no solo como instancia formativa, sino como una estructura de acompañamiento para pensar la creación en colectivo. Las mentorías, la identificación entre lenguajes visuales y la posibilidad de asesoramiento en el proceso permitieron que la muestra se convirtiera en algo más que una suma de piezas individuales. Hay, en ese gesto, una apuesta por el largo alcance: trascender en lo colectivo, fortalecer comunidad y abrir discusiones que puedan ir más allá de la galería.

Y justamente, el conversatorio entre Mima y Gabriela cierra con la invitación de poder narrar visualmente y hacer arte fuera de espacios tradicionales, promover la cultura y hacer de él un espacio de unión entre artistas que tienen mucho para decir. “El arte no es para las elites. El arte es para todos. Es un espacio de union. Un puente”, cierra Mima.

Autonomías de un Cuerpo Disidente: 11 manifiestos transversales estará expuesta en la Galería Beatriz Gil, ubicada en Las Mercedes (Caracas) hasta el 26 de abril de 2026, en donde también se organizarán distintas ponencias.

Portadas Blog El Telar 2025 (6)

16 años de omisiones e irrespeto a los derechos de la población trans en Venezuela

Caracas, 31 de marzo de 2025. En el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans, el Observatorio de Violencia LGBTI denuncia la situación de desprotección estructural que enfrentan las personas trans en Venezuela, agravada por el incumplimiento sistemático de la legislación vigente y las omisiones del Estado en materia de derechos humanos

16 años de una promesa incumplida: La Ley Orgánica de Registro Civil

En 2009, la Asamblea Nacional aprobó la Ley Orgánica de Registro Civil, la cual establece en su artículo 146 la posibilidad de realizar cambios o rectificaciones en las actas del Registro Civil por vía administrativa cuando la persona interesada haya cambiado su identidad de género, previa presentación de informes médicos correspondientes.

Este artículo pudo ser la cristalización de un avance significativo para el reconocimiento de la identidad de género de las personas trans en Venezuela. Sin embargo, 16 años después de su promulgación, esta disposición jamás ha sido implementada.

El Estado venezolano nunca desarrolló el reglamento necesario para hacer operativo este artículo, ni estableció los protocolos administrativos correspondientes. Esta omisión deliberada ha dejado a las personas trans en un limbo jurídico, obligándolas a portar documentos de identidad que no reflejan quiénes son, con todas las consecuencias de discriminación, exclusión y violencia que esto conlleva.

Una deuda que se acumula: Omisiones sistemáticas

La falta de implementación del artículo 146 de la Ley Orgánica de Registro Civil no es un hecho aislado, sino parte de un patrón de negligencia estatal que incluye:

Vacío legislativo persistente. A pesar de que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en su artículo 21 el principio de no discriminación, no existe legislación específica que proteja a las personas trans contra crímenes de odio ni que sancione la discriminación por identidad de género.

Exclusión del sistema de salud. Las personas trans carecen de acceso a tratamientos de afirmación de género dentro del sistema público de salud. No existen protocolos de atención integral, y la crisis humanitaria ha profundizado las barreras para acceder a tratamientos hormonales y atención médica especializada.

Ausencia de datos oficiales. El Estado no recopila estadísticas sobre violencia, discriminación, acceso a empleo, educación o salud de la población trans, perpetuando su invisibilización en las políticas públicas.

Impunidad ante crímenes de odio. Los asesinatos y agresiones contra personas trans permanecen en su mayoría impunes, sin que el Estado realice investigaciones adecuadas ni reconozca el componente de odio en estos crímenes.

Recomendaciones internacionales ignoradas

Venezuela ha recibido múltiples recomendaciones de organismos internacionales de derechos humanos, incluyendo el Comité de Derechos Humanos de la ONU, el Examen Periódico Universal (EPU) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), instando al Estado a adoptar legislación que reconozca la identidad de género, implementar medidas contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género, investigar y sancionar los crímenes de odio contra personas LGBTIQ+ y garantizar el acceso a servicios de salud integrales.

Estas recomendaciones han sido sistemáticamente desatendidas por el Estado venezolano.

El costo humano de la negligencia

La falta de reconocimiento legal de la identidad de género tiene consecuencias concretas y devastadoras en la vida cotidiana de las personas trans: exclusión laboral, deserción escolar forzada, negación de servicios de salud, imposibilidad de abrir cuentas bancarias, dificultades para acceder a la vivienda y exposición constante a situaciones de violencia y humillación.

El Día de la Visibilidad Trans representa una oportunidad para visibilizar esta realidad y exigir que el Estado venezolano cumpla con sus obligaciones constitucionales e internacionales en materia de derechos humanos.