Portadas Redsonadoras (7)

Romper la regla en Venezuela: sobrevivir a la pobreza menstrual y al dolor invisible desde el entorno laboral

En el marco del programa empresarial FemCycle impulsado por KloeCup en Caracas, abordamos cómo la pobreza menstrual en Venezuela y la normalización del dolor incapacitante impactan directamente en la productividad laboral y la equidad de género. A través de datos locales y regionales, se examina la urgencia de transitar del silencio corporativo a la Responsabilidad Social de impacto interno

En el contexto venezolano, el panorama de la salud femenina es complejo y restrictivo. La crisis socioeconómica obliga a miles de mujeres a enfrentarse a la dolorosa disyuntiva de elegir entre comprar alimentos o adquirir un producto para gestionar su período. Una investigación de la alianza editorial Historias que Laten y el informe de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (AVESA) describe una realidad masiva: 9 de cada 10 mujeres son pobres menstruales en el país porque no tienen dinero para comprar toallas o tampones ni acceso al agua para cuidar su higiene.

Quienes no pueden costearlos se ven obligadas a adaptar materiales de desecho para su uso como telas, ropa usada, medias viejas, papel higiénico, partes de pañales o toallas artesanales fabricadas con cartón de huevo. Esta precariedad no solo incrementa el ausentismo laboral y escolar, sino que alimenta un profundo aislamiento social, reforzado por el miedo y la vergüenza al manchado visible que expone a las mujeres al rechazo en sus propios entornos de convivencia.

Esta situación es observada de cerca por la pareja fundadora de KloeCup, una marca de gestión menstrual que se dedica tanto a la venta de copas menstruales como al diseño de servicios y soluciones para organizaciones no gubernamentales (ONG). Centrados en promover la autonomía menstrual y en desmitificar el ciclo biológico bajo el eslogan “Honra tu ritmo”, han diseñado un programa empresarial llamado FemCycle. Esta iniciativa busca integrar la educación menstrual y pautas de optimización biológica dentro de las organizaciones, transformando el bienestar de los equipos en una variable estratégica de sostenibilidad y equidad interna.

Bajo esta metodología, el reciente encuentro FemCycle —realizado en mayo de 2026 para el equipo de Rafatt Seguridad en los espacios del Club Santa Paula— evidenció cómo la salud e higiene menstrual constituyen una oportunidad innovadora para el ejercicio de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). La jornada contó con la presencia de la Dra. Carwin Silva, quien abordó la necesidad de desmitificar la salud íntima, enfatizando una premisa crítica: “Estamos acostumbradas al dolor, pero la realidad médica es que no es normal vivir con dolor incapacitante”.

El valor del espacio formativo quedó en evidencia al constatar que 9 de cada 10 asistentes a la actividad manifestó no conocer las cuatro fases de su ciclo menstrual, coincidiendo en que habían normalizado ese umbral de malestar como parte de su rutina de trabajo.

Experiencia FemCycle para Raffatt Seguridad en los espacios del Club Santa Paula. Mayo 2026.

El espejo regional: presentismo masivo y sesgo de productividad por molestia menstrual

Esta tendencia local se alinea con los indicadores medidos con precisión en la región por el reporte Menstruación y productividad laboral, realizado en México por Dalia Empower, Plenna y Essity (2025). Dicho informe revela que 91% de las mujeres y personas menstruantes siente que su productividad disminuye en algún grado debido a las molestias mensuales. Asimismo, el estudio evidencia que el desbalance hormonal no atendido agrava condiciones como la ansiedad y la depresión, impactando directamente la rentabilidad, obligando a 45% de las mujeres a ausentarse de sus puestos y sumiendo a las organizaciones en una baja comprensión de los ciclos biológicos de su plantilla.

La urgencia se vuelve aún más evidente al correlacionar estos datos con la investigación global publicada por la Journal of the Egyptian Public Health Association, la cual arroja que la tasa de dismenorrea alcanza el 66.1% en mujeres trabajadoras, donde 64.7% reporta un dolor de moderado a severo.

Este estudio internacional desvela la verdadera dimensión del problema: las empleadas con dismenorrea registraron una tasa de presentismo de 96.1% y un deterioro del rendimiento laboral general de 96.4%. Esto demuestra que la pérdida de eficiencia no se limita a las ausencias físicas, sino que el verdadero impacto económico radica en el “presentismo masivo”: colaboradoras que asisten a cumplir sus jornadas en un estado de vulnerabilidad y dolor extremo por miedo al juicio corporativo o a sufrir penalizaciones.

Línea de productos para la gestión menstrual y comercialización de KloeCup. Parte de esta línea la desarrollan solo para kits de acción humanitaria a poblaciones vulnerables.

Alimentación y optimización biológica: herramientas para reducir el dolor menstrual

Frente a este escenario, la propuesta de KloeCup defiende que cada organismo es bioindividual y que el ciclo no debería gestionarse únicamente en torno a la fase de sangrado, sino también en torno a la ovulación, reconociendo la capacidad de transformación del cuerpo en todas sus dimensiones. En el encuentro, Gabriela Arévalo, coach de salud y bienestar, explicó cómo transicionar hacia una alimentación consciente guiada por las características propias de cada fase del ciclo. Al correlacionarse los entornos de alto estrés laboral con el incremento del riesgo de sufrir dolores menstruales severos, la gestión alimentaria realista surge como un elemento protector para reducir síntomas y prevenir los efectos inflamatorios.

Proceso de producción de panties menstruales. Patronaje de tallas para niñas y adultas.

Durante su ponencia se destacó que el cuerpo requiere un ajuste de rutinas según sus fluctuaciones hormonales: un reclamo latente en el mercado donde la mayoría de las mujeres exige flexibilidad laboral enfocada en los días de su período. Al transitar por la fase menstrual o lútea, por ejemplo, el organismo incrementa sus requerimientos calóricos y su necesidad de densidad nutricional a través de proteínas, carbohidratos complejos de la tierra y micronutrientes específicos como el magnesio y el calcio. Esto permite disminuir la inflamación corporal mediante soluciones naturales y asequibles —como infusiones de jengibre y manzanilla— en sustitución del consumo excesivo de café.

Como contrapropuesta científica, ambas especialistas facilitaron trucos y pautas de optimización biológica aplicables al alto rendimiento laboral:

  • Para regular estados reactivos: Pausar un momento para recargar la “batería emocional” en silencio mediante respiración consciente.
  • Para mejorar la circulación: Realizar ejercicios de puntillas y respiración diafragmática para mejorar la irrigación sanguínea en puestos de trabajo que exigen pasar periodos prolongados de pie.

Romper el estigma: el camino hacia un liderazgo sostenible

La dimensión humana del encuentro estuvo anclada en el testimonio de Adriana García Cruz, co-fundadora de KloeCup, quien detalló los obstáculos psicológicos y sociales de haber vivido su regla bajo el estigma del asco, silenciándola frente a sus hermanos, compañeros y su entorno laboral masculino antes de lograr reconciliarse con su propia anatomía.

La pertinencia de construir espacios corporativos seguros e inclusivos también la aborda el informe de México, el cual constata que 29% de las mujeres ha enfrentado repercusiones negativas directas en sus empleos debido a sus malestares menstruales, acumulando incidentes de acoso, discriminación o descuentos injustificados de sus jornadas. Este entorno hostil provoca que 54% de las mujeres prefiera ocultar en secreto el motivo real de su ausencia por temor a represalias o por pudor.

Si contrastamos esto con el hecho de que solo 5% de las colaboradoras encuestadas en el informe regional de México reportó trabajar en empresas con políticas en torno a molestias menstruales, se vuelve evidente la necesidad de asumir este compromiso empresarial para mitigar de forma medible el impacto de la pobreza menstrual en sus entornos laborales, dotando a sus trabajadoras de herramientas sostenibles y de información basada en evidencia ginecológica.

Mujeres costureras en la fábrica de comercialización y productos menstruales de KloeCup. La California, Caracas.

Al integrar dinámicas de concientización y educación, el sector empresarial no solo genera un impacto social inmediato en la reducción de la vulnerabilidad femenina en Venezuela, sino que también promueve un liderazgo sostenible y equitativo. Asimismo, influye de manera activa en la conservación ambiental; impulsar la transición hacia alternativas reutilizables (como la copa menstrual) ayuda a frenar la recurrencia de infecciones vaginales asociadas a los químicos de los productos desechables tradicionales, mientras se detiene la acumulación masiva de desechos plásticos no biodegradables.

Este contraste evidencia que uno de los caminos más efectivos para enfrentar las brechas de género es la educación menstrual técnica, romper estigmas culturales y validar las variables biológicas dentro de la dinámica organizacional.

Programas in-company como FemCycle son, en esencia, una invitación a que las organizaciones dejen de omitir la biología de su talento humano y propicien el paso de la “desconexión” al “sentir consciente”, entendiendo que el ciclo femenino nunca ha sido el problema, sino el silencio y el estigma que históricamente lo ha rodeado.

Copas menstruales de silicona de grado médico comercializadas por KloeCup.