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Cubrir la migración requiere una mirada feminista, inclusiva y humanizante

(Agosto, 2024). Si bien la cobertura de la migración puede realizarse con perspectiva de género, no siempre implica contar con una mirada desde los feminismos ni la diversidad de las mujeres y/o las poblaciones LGBTQI+. Esta falta de inclusión puede derivar en narrativas que perpetúan estereotipos y violencias que no solo deshumanizan, sino que invisibilizan las realidades de las personas migrantes.

Como parte del programa “Narrar Fronteras“, impulsado por la Red de Periodistas Venezolanas (RDPV), se llevó a cabo la segunda sesión que abordó la cobertura periodística de la migración desde una perspectiva de género y diversidad

Cindy Espina, periodista guatemalteca especializada en migración, y Kelly Henao, abogada especialista en políticas públicas para la igualdad en América Latina, fueron las ponentes encargadas. En esta sesión virtual, las expertas compartieron sus aprendizajes y experticias tras cubrir personalmente crisis migratorias en las fronteras centroamericanas, incluyendo el conocido y peligroso “Tapón del Darién”. 

Espina, además de resaltar la importancia de adoptar un enfoque feminista como periodistas, subrayó la importancia de utilizar un lenguaje inclusivo y no sexista. En contraste, invitó a implementar narrativas que no revictimicen a mujeres y personas LGBTIQ+ en tránsito, sino que destaquen su agencia y capacidad de resistencia. Así pueden ayudar a construir una percepción pública más empática y orientada al respeto a los derechos humanos.

Escucha la historia y cómo quiere presentarse su protagonista

“Es importante escuchar cómo las personas se ven a sí mismas y cómo desean ser representadas”, indicó la también investigadora en asuntos políticos y de migración centroamericanos. Destacó que esta escucha activa es fundamental para evitar la reproducción de estereotipos y para ofrecer una representación más auténtica y respetuosa con les entrevistados.

Espina compartió ejemplos de su experiencia trabajando con mujeres trans en Guatemala.  Ilustró al comentar varios testimonios obtenidos en frontera cómo las narrativas que se realizan en torno a estas personas pueden ser profundamente impactantes.

Asimismo, Kelly Henao añadió a la conversación su experiencia en el Tapón del Darién, una de las rutas migratorias más peligrosas en la frontera entre Colombia y Panamá. Habló de la importancia de reconocer la agencia de las personas migrantes, incluso en contextos de extrema vulnerabilidad. 

Según la abogada, las narrativas periodísticas deben ir más allá de la simple descripción de las adversidades que enfrentan y también deben resaltar sus estrategias de resistencia y supervivencia.

Por políticas migratorias humanizantes

Henao, quien realiza una tesis sobre las dinámicas de tránsito en el Tapón del Darién, describió cómo esta frontera se ha transformado en un espacio altamente securitizado, donde las políticas migratorias de contención y control generan crisis humanitarias

La abogada explicó que, en su investigación, encontró que las niñas, mujeres y personas LGBTQ+ enfrentan vulnerabilidades específicas, no solo durante el cruce de la selva, sino también antes y después de este tramo. Compartió varios testimonios de personas migrantes de distintos países que conoció durante su estancia cerca de los albergues fronterizos.

“La instrumentalización de rutas clandestinas y peligrosas, como la selva y el mar, tiene que ver con la imposición de visas a ciertas nacionalidades como (estrategias de) control estatal”, indicó Henao. 

En su opinión, las políticas punitivas implementadas en esta región, como las estaciones de recepción migratoria gestionadas por el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront), son las que limitan la movilidad de las personas migrantes y contribuyen a su deshumanización. También subrayó la necesidad de que les periodistas expresen sus críticas frente a estas medidas y desmonten la narrativa estatal que criminaliza la migración irregular.

Recomendaciones para la cobertura de la migración

Ambas coincidieron en que es esencial que los periodistas y comunicadores adopten una postura crítica y ética al cubrir temas de migración. Esto implica no solo el uso de un lenguaje inclusivo y respetuoso, sino también la voluntad de cuestionar las narrativas oficiales y de visibilizar las voces y experiencias de las personas migrantes.

Algunas recomendaciones clave que brindaron en sus ponencias incluyen:

  • Evitar términos alarmistas y deshumanizantes: Utilizar términos que respeten la dignidad de las personas migrantes y que no reproduzcan estereotipos negativos.
  • Incorporar la perspectiva de género y diversidad: Asegurarse de que las narrativas reflejen la diversidad de experiencias y opresiones que enfrentan las mujeres y poblaciones LGBTQI+ en tránsito.
  • Escuchar y respetar la voz de las personas migrantes: Priorizar la representación de las personas migrantes tal como ellas mismas desean ser vistas, evitando imponer narrativas externas que puedan revictimizarlas.
  • Cuestionar las políticas de control migratorio: Investigar y exponer cómo las políticas estatales contribuyen a la creación de crisis humanitarias, y no simplemente aceptar la narrativa oficial.
  • Gestionar anticipadamente el acceso a los lugares de investigación: En lo posible, obtener autorización de las personas a entrevistar en contextos securitizados y llevar consigo acreditaciones (carnés o cartas físicas) que nos identifiquen como periodistas. 
  • Realizar una bitácora de campo detallada: Asegurarse de respaldar toda la información obtenida para garantizar la precisión de los datos recolectados y recordar detalles importantes.
  • Establecer alianzas con periodistas locales y organizaciones humanitarias: Para facilitar el acceso a información, recursos, y mejorar la seguridad, nada mejor que contar con personas y ONG que conozcan muy bien la zona a visitar, así como sus dinámicas particulares.

Por un periodismo seguro y de calidad

En resumen, la cobertura periodística de la migración, especialmente en contextos fronterizos como Venezuela, requiere un enfoque sensible, informado y comprometido con los derechos humanos. Al adoptar una mirada feminista y de género, los periodistas pueden contribuir a una comprensión más completa y humana de las realidades migratorias, y a la vez, ayudar a desmantelar las narrativas que perpetúan la violencia y la exclusión.

Tanto Espina como Henao son integrantes de la colectiva “Narrando Fronteras“, un espacio colaborativo que busca investigar y narrar las complejas realidades de las fronteras desde un enfoque feminista y con atención a las diversidades de género.

El periodismo seguro y de calidad en contextos de migración debe ser un esfuerzo colectivo, especialmente para las mujeres periodistas, quienes pueden enfrentar mayores riesgos en el ejercicio de su profesión, expresó Henao.

Puedes ver la sesión completa en nuestro canal de Youtube.

presas políticas detenidas

Presas políticas y detenidas: el Estado venezolano criminaliza injustamente a mujeres y también a adolescentes

Hasta el 13 de agosto de 2024, la ONG Foro Penal contabilizaba 182 mujeres detenidas en el marco de la represión ejecutada por el Estado venezolano después de las elecciones presidenciales del 28 de julio. Entre las detenidas se encuentran una fotoperiodista con dos hijos pequeños, una adolescente de 16 años estudiante de música y una mujer de origen humilde de 43 años.

“Informar no es un delito”, dice aguantando el llanto Bárbara Canino Peña (17) en un video publicado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) el pasado 6 de agosto y compartido por diversos medios. Lo dice porque su madre, Deysi Peña, reportera gráfica con 20 años de trayectoria, fue detenida y, actualmente, se encuentra recluida en una estación policial, tras la cobertura que hizo de las elecciones presidenciales en la entidad. 

De acuerdo con el testimonio de Canino Peña, a su madre la detuvieron a las 6:00 a.m. en la estación de servicio Los Nuevos Teques, municipio Guaicaipuro, Miranda. Los efectivos no tenían orden de aprehensión y tampoco brindaron información alguna sobre los motivos por los cuales la detenían, o hacia dónde se dirigían con ella. 

Tras seis horas de búsqueda desesperada, dice Bárbara, finalmente la ubicaron en la estación policial del municipio Tomás Lander en Ocumare del Tuy, a más de tres horas de su residencia. 

Además de hacerse cargo de su propia bebé de diez meses, Bárbara está al cuidado de los otros hijos de Deysi, sus hermanos menores de siete años que “no paran de preguntar día y noche” dónde está su mamá. Peña, quien además de reportera es cabeza de hogar, forma parte de las siete personas trabajadoras de la prensa, detenidas en el marco de las recientes protestas y acusadas de “terrorismo”. Es la única mujer de ese grupo. 

Sin embargo, así como ella, hay otras 182 mujeres detenidas por el Estado en el marco de estas protestas, de acuerdo con datos recopilados por el Foro Penal, la ONG que desde hace años ayuda con acompañamiento jurídico a personas privadas de libertad por razones políticas. 

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) alertó a través de una publicación en su sitio web,  preocupantes circunstancias en las que estarían viviendo las mujeres privadas de libertad a raíz de la represión post-electoral. Específicamente se refirieron a unas 70 mujeres que están detenidas en el Centro de Formación para Procesadas Femeninas “La Crisálidas” de Miranda, y que de acuerdo con información suministrada por sus fuentes, son “sometidas a tratos inhumanos que van desde la tortura física y psicológica, hasta la negación de atención médica adecuada”. 

El OVP indicó que “las mujeres estarían siendo recluidas en grupos de diez personas en cada celda, y solo les dan un tobo o balde de agua para que todas puedan satisfacer sus necesidades básicas y de higiene”. 

La organización denuncia que las reclusas carecen de alimentación balanceada y sufren ataques por parte de la directora de le institución, que consisten en baños con agua fría, amenazas, tortura psicológica y constante uso del calificativo “terroristas”. Asimismo, las mujeres visitantes o familiares de las privadas de libertad también son sometidas a “requisas de naturaleza invasiva”, según lo que han confirmado en OVP:  “deben desnudarse y agacharse para que una custodia revise sus partes íntimas”. 

Presas políticas que no ejercen cargos políticos 

Aunque la mayoría de personas que fueron detenidas recientemente tienen alguna vinculación con los partidos políticos opositores, a otras solo se las llevaron por ejercer su legítimo derecho a la protesta, o por estar en el lugar y momento equivocados. 

Es el caso de la adolescente, Victoria. Su madre, Carmen Morillo, aparece en un par de videos suplicando que liberen a su hija en las redes sociales del Foro Penal. Cuenta que Victoria, de 16 años, fue detenida el 29 de julio junto a su prima Eli, de 25 años. Durante días no supo nada de ella, solo que finalmente la recluyeron en un centro para menores de edad. 

“No sé si come, no sé si duerme. Sufre de cólico nefrítico. Temo por la integridad de mi hija”, decía la madre en uno de los videos. Para este 14 de agosto Carmen Morillo confirma en entrevista para este medio que pudo verla y dice que está “bien”,

Victoria debería empezar este año su último grado escolar. Además del colegio, estudia música en la Orquesta Sinfónica local. Le gustan los instrumentos de cuerdas: el cuatro y la guitarra, sobre todo. También le interesa el modelaje y el maquillaje artístico. Así lo dice su hermana en un emotivo video que difundió entre sus amigos y que hoy su madre comparte para seguir presionando por su libertad. 

Tanto en el video, como en las fotos que corren junto a la etiqueta #LiberenaVictoria, se puede ver su rostro inocente. Carmen Morillo califica a Victoria como una chica “tranquila, responsable” y también destaca que tiene “muchos sueños y ambiciones”. Victoria es una adolescente que en sus tiempos libres compone canciones, a quien el Estado venezolano hoy acusa de “terrorismo”. Su madre solo pide que la liberen. “Quiero tener a mi hija en casa”, insiste.

La palabra “libertad” es terrorista

El 1 de agosto, habitantes de los Valles del Tuy eligieron una forma singular para salir a las calles a protestar. Escribir la palabra “Libertad” en la calle, utilizando para ello las harinas que vienen en sus cajas del CLAP. 

CLAP es un programa que desde el 2016 distribuye alimentos a través de comités locales. Ha estado rodeado de varias polémicas no solo de corrupción, sino también por la escasa calidad de los productos, y por ser utilizado como una forma de presión y control social: quien no apoye a Maduro, no recibe alimentos. 

Dioris Zárraga, habitante de un barrio popular en Ocumare del Tuy, fue detenida luego de esa espontánea forma de protesta. Es decir, Dioris fue arrestada por escribir «Libertad» con la harina de la caja Clap en el concreto del suelo.

Las fotos compartidas por los cuerpos de seguridad la muestran de espaldas, esposada como una criminal de peligro. Su arma, un celular.

Las adolescentes y mujeres detenidas en Venezuela enfrentan un riesgo elevado de sufrir abusos sexuales durante su reclusión. Estas situaciones son inaceptables y reflejan la falta de protección y respeto a sus derechos humanos por parte del Estado.

Desde las organizaciones de mujeres se exige que las detenidas tengan un trato digno, que se garantice su acceso a productos de higiene menstrual, y que se respete rigurosamente su debido proceso. Se deberían tomar medidas para asegurar la integridad física y emocional de estas mujeres, y que se reconozca su derecho a una defensa justa y transparente.

La criminalización injusta de mujeres y adolescentes por parte del Estado venezolano, además de la forma en la cual están siendo tratadas durante su detención, no solo vulnera sus derechos fundamentales, sino que también expone las profundas fallas en el sistema de justicia y en la protección de las personas más vulnerables.

Así lo expone la Asociación Cauce en un comunicado que ya lleva más de 180 firmas, donde organizaciones de mujeres y activistas, exigen justicia y cese a la violencia en contra de las mujeres en Venezuela. 

Nota original en Tejiendo Redes: Constructoras de Paz en Venezuela, el sitio web impulsado por IPYS (Instituto Prensa y Sociedad) Venezuela y la Red de Mujeres Constructoras de Paz. Republicada con autorización de su autora, María Laura Chang, en Redsonadoras.com.

Datos con perspectiva brecha de género Julett Pineda

Acompañarnos en la incertidumbre

Ante el miedo y la incertidumbre generados tras las elecciones presidenciales de 2024, las venezolanas y los venezolanos se apoyan en sus redes más cercanas, en persona o vía mensajería, mientras los servicios de atención psicológica se adaptan para responder a la crisis

Cuando Ana* llegó a su casa la noche del 28 de julio de 2024, estaba tan agotada y consternada que solo quiso dormir. Había dedicado todo el día a cumplir con su labor como miembro de mesa en su centro de votación, en el estado Portuguesa, durante la elección presidencial de Venezuela. Al despertar al día siguiente y ver el conflicto que se generó tras el anuncio del primer boletín del Consejo Nacional Electoral (CNE), sintió mucho miedo por ella y por quienes también trabajaron ese domingo.

Ana vive sola: toda su familia está fuera del país. Por eso no pudo encontrar apoyo físico en sus seres más queridos. Tampoco quiso contarles muchos detalles para no angustiarlos ni exponerlos. Desde entonces, su refugio han sido sus amigos, con quienes conversa a diario a través de un grupo en una aplicación de mensajería.

“Aunque yo esté padeciendo de toda esta incertidumbre y miedo, y todo lo que conlleva ver cómo están persiguiendo personas en el estado donde vivo, y personas que estaban trabajando conmigo en estas elecciones, he buscado la forma de ser contención para otros. En situaciones como esta, en situaciones difíciles, busco ser de ayuda para los demás. Eso me ayuda muchísimo a drenar, a despejar la mente, a entender y a ver la situación desde otra perspectiva”, dice.

Cada día, los integrantes de su grupo se saludan y se preguntan cómo están ellos y sus familias. Después, cada uno va a su trabajo o a cumplir sus obligaciones. Cuando se desocupan en la tarde-noche, vuelven a hablar. Aunque saben que no todos quieren participar en las conversaciones, se aseguran de que los demás sepan que ellos están ahí para escucharse y apoyarse.

“Nos recomendamos alguna serie, alguna película, algún libro o hablamos de trivialidades del día. Buscamos no enfocarnos tanto en lo que está pasando. De por sí es bastante complejo vivirlo y sentirlo como para estar constantemente revolcándonos en el dolor”, añade. “Hay un grupito que sale a pasear en bicicleta, otros se refugian en la música o juegan videojuegos a una hora específica para tener un punto de encuentro”.

Sentir miedo o ansiedad es común en situaciones de crisis. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las situaciones de emergencia pueden causar alguna forma de malestar psíquico a la mayoría de las personas. Ese malestar puede manifestarse, además de ansiedad, como tristeza, desesperación, trastornos del sueño, cansancio, irritabilidad o ira y/o dolor. 

Venezuela no escapa a esa realidad

“Hemos perdido la tranquilidad. Estamos doliendo, estamos haciendo ese duelo de lo que teníamos y de las ilusiones, porque también se duelan las ilusiones, los sueños y la tranquilidad”, afirma Natalia*, una psicóloga coordinadora de una línea de primeros auxilios psicológicos, la cual forma parte de un servicio de atención gratuito y confidencial.

En el caso venezolano, muchas personas —como Ana— buscan la manera de apoyarse en sus círculos más cercanos: entre familiares, amigos, parejas y colegas. Mientras tanto, las organizaciones que brindan asistencia psicológica también se han adaptado para mantener, y en algunos casos ampliar, la atención en momentos de incertidumbre.

La línea de emergencia que Natalia coordina se activó durante las protestas de 2017, en los períodos más rudos de la pandemia de covid-19 (2020) y para atender a las víctimas y personal de primera línea de las inundaciones y deslaves en Las Tejerías (2022) y en Cumanacoa (2024). Ahora, en este período postelectoral, decidieron “mutar” la línea y mantenerla abierta para el manejo emocional de la crisis.

Desde el 28 de julio, tanto la línea que ella coordina como el Servicio de Atención Psicológica de la organización no gubernamental Cecodap —que atiende principalmente a niños, niñas y adolescentes— reportan que los principales motivos de consulta son la incertidumbre y el contexto del país a raíz de la elección.

“No hay prácticamente ninguna llamada que haga referencia a los resultados o lo que está pasando en concreto con lo electoral, sino a la incertidumbre. Ese es el motivo fundamental, en distintas dimensiones o en distintas magnitudes. Cómo manejo este tiempo en el que no sé qué va a pasar”, agrega Natalia.

Sensación de malestar, miedo, desesperanza, tensión en el hogar, alteraciones del estado de ánimo, síntomas depresivos o ansiosos, dificultades para dormir, hiperconexión, tristeza y pensamientos catastróficos son algunas de las consecuencias de la incertidumbre actual según los servicios de atención, y afectan tanto a niños, niñas y adolescentes como a personas adultas.

“Hemos identificado cómo la exposición a escenas de violencia, bien sea porque existen situaciones de represión cerca de su comunidad, porque han presenciado allanamientos o porque han estado expuestos a la conflictividad de este período, han producido un enorme malestar, miedo y ansiedad, entre otras reacciones. Para aquellas personas que tienen presente en su memoria los eventos de 2017 también existe una suerte de efecto postraumático”, explica Abel Saraiba, coordinador del Servicio de Atención Psicológica de Cecodap, que pudo mantener la asistencia pese a las dificultades operativas de los primeros días de tensión.

Su opinión como experto coincide con el testimonio de Rafael*, quien vive al oeste de Caracas, en una “zona caliente” donde ha visto enfrentamientos y el paso constante de personas armadas. Estas escenas han incrementado su ya existente ansiedad, por lo cual trata de buscar apoyo en su círculo íntimo y cultivar su paciencia.

“Acudo a las personas cercanas a mí. Yo me refugio en mi pareja y trato de calmar la mente un poquito con contenido banal, al ver videos en YouTube y leer otras cosas por Internet”, señala Rafael.

Entre la vulnerabilidad y la resiliencia

La población de Venezuela vive entre la vulnerabilidad, la adaptabilidad y la esperanza. Según la edición 2024 de Psicodata, un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) para evaluar las características psicosociales en el país, nueve de cada diez venezolanos presentan algún grado de vulnerabilidad.

Sin embargo, a pesar de estar expuestos al estrés por distintos motivos (económicos, de salud, personales, políticos y sociales), los venezolanos y venezolanas también son resilientes: 75% de la población tiene una capacidad moderada para adaptarse a entornos hostiles y adversos.

Para afrontar las situaciones difíciles o estresantes, algunos venezolanos se autoinculpan, otros recurren a la negación o al desahogo, mientras que muchos buscan el lado positivo de lo que ocurre y utilizan el recurso del humor: buscan el lado divertido.

El estudio, presentado apenas tres semanas y media antes de la elección presidencial, destaca que en Venezuela predomina un ambiente o clima social de miedo y ansiedad (54%) y de hostilidad (50%), pero también de esperanza (76%) y de solidaridad (60%).

Cuando existe algún problema, las personas en Venezuela sienten que han tenido apoyo de sus familias (87,8%), amigos (72,8%) y vecinos (58,4%). También refieren apoyo de organizaciones religiosas, compañeros de trabajo y otras organizaciones e instituciones educativas, sociales, culturales y deportivas.

En tiempos de crisis es común escuchar entre los especialistas en salud mental el término de redes de apoyo: en quiénes nos sostenemos en momentos difíciles. Un ejemplo es la Red de Periodistas Venezolanas (RDPV) —pensada para impulsar el periodismo feminista y para conectar a las participantes sobre ideas y oportunidades—, cuyo chat grupal en ocasiones se convierte en un espacio terapéutico para expresar emociones y sentimientos.

A una semana de la elección, una de las integrantes compartió una técnica que le había ayudado a sentirse mejor: escribir agradecimientos. En segundos, esta acción se extendió a las demás participantes y desencadenó una serie de mensajes de gratitud, una dinámica que conmovió, ayudó y enorgulleció a toda la Red.

“Cuando leo y escucho los miedos, preocupaciones, angustias y rabia de las demás, no solo pongo en perspectiva mis propias emociones, sino que también me siento parte de un grupo, de una comunidad. Aquí compartimos los dolores, pero también las alegrías. Aquí entendemos que lo que nos pasa no es personal, sino político”, manifiesta  Estefanía Reyes, cofundadora de la Red de Periodistas Venezolanas. “Las circunstancias nos han roto a todas, pero aquí nos lamemos las heridas y nos volvemos a armar para resistir un día más”.

Para María Laura Chang, impulsora de la Red y mujer migrante, formar parte del grupo y leer los mensajes de las demás le ha ayudado a sentirse acompañada, a validar sus preocupaciones y sensaciones, a evitar que sus nervios aumenten y a sentir satisfacción por la utilidad del espacio.

“He intentado traer a la Red los aprendizajes que me ha dado formar parte de otros espacios feministas y uno de esos aprendizajes tiene justamente que ver con el acompañamiento, con comprender lo que nos interpela y lograr un lugar seguro para que la que quiera se pueda expresar sin sentirse juzgada, ninguneada o menospreciada. En la red intentamos que la voz de cada una se haga sentir, y esas voces no están todo el tiempo en su ‘peak’ (al máximo). A veces llegamos a sitios densos, tristes, y para poder demostrar nuestra vulnerabilidad frente a otras se necesita también mucha valentía, mucho coraje y muchas ganas de convivir de una forma menos hostil”, asegura Chang.

El creciente temor a la persecución por lo expresado en público o en aplicaciones y redes sociales amenaza el alcance de las redes de apoyo. Algunas personas pusieron sus cuentas privadas, cambiaron de nombre o dejaron de escribir en sus redes personales. Ese miedo sigue empujando a muchos venezolanos y venezolanas al silencio, como el caso del chat administrado por Luis*, que agrupa a personas con una condición crónica de salud.

A través del chat escribían cada vez que había fallas con la entrega de medicamentos de parte del Estado, o cuando necesitaban ayuda para conseguir algún tratamiento. Desde que las autoridades del país llamaron a sus seguidores a desinstalar la aplicación WhatsApp, y tras las denuncias de revisión de celulares por parte de los cuerpos de seguridad en las calles, Luis afirma que existe “un miedo enorme” que ha llevado a muchos a autocensurarse y dejar de hablar ciertos temas.

A pesar de ello, él todavía envía mensajes de calma, de fe y de esperanza, así como algunas herramientas que les puedan servir para disminuir el estrés, siempre destacando la necesidad de resguardarse.

“Debemos tratar de drenar lo que haya que drenar y alimentar lo que tengamos que alimentar, en sentido mental y físico, porque nos pueden venir momentos duros para los que tenemos que estar preparados, manteniendo la fortaleza. Yo trato en lo posible de apoyar a las personas. Esa ayuda me nutre y me hace sentir útil para los demás”, comenta.

Para Natalia, la coordinadora de una de las líneas de atención psicológica, un factor importante a considerar es cómo apoyarnos cuando nuestras redes de apoyo más inmediatas también están impactadas por la situación. Algunas personas deciden que no quieren llamar a sus amigos “para no cargarlos más”, e incluso sienten que una interacción en una red social les incrementa su ansiedad.

Según la experta, la clave está en entender que se trata de un trabajo solidario y de discernimiento, que consiste en avisar cuándo estamos afectados, y no podemos hacer algo, o cuándo necesitamos que nos acompañen. En resumen: reconocer nuestra emoción, anunciarla y solicitar el apoyo.

“Usar proactivamente las redes de apoyo significa anunciar por qué los necesito hoy. Eso da pie a que mañana pueda ser al revés si un ser querido está en la misma situación. Con eso no quiero decir que la incertidumbre se siente un día sí y otro no, sino que no se siente igual todos los días y podemos acompañarnos en ese sentido, porque el objetivo de las redes de apoyo es acompañar”, indica la especialista.

El autocuidado y las redes de apoyo

En Caracas, José Peña también sintió tristeza el 29 de julio. Está casado, tiene un trabajo y un hijo de 4 años, por lo que intenta mantenerse en calma.

“Necesito autorregularme sí o sí”, se repite desde ese día. Se desahoga al hablar sobre la situación actual con su esposa, quien además se refugia en sus pasatiempos cuando termina su jornada laboral. Aunque se apoya en su familia, él siente que no siempre muestra su frustración, pues su hijo todavía es muy pequeño y considera que si él no está bien, su hijo tampoco estará bien.

El psicólogo Abel Saraiba —cuyo trabajo se enfoca principalmente en niños, niñas y adolescentes—, recomienda hacer énfasis en el autocuidado de los padres y madres que quieren ser de apoyo para sus familias. Según el psicólogo, convertirse en un apoyo implica primero identificar las emociones que están presentando los padres, qué estrategias tienen y qué medidas pueden implementar para el manejo del estrés, uno de los grandes disparadores de reacciones hostiles.

“Requiere que podamos mantener una comunicación abierta y fluida, incluso pudiendo reconocer con nuestros hijos cómo nos sentimos y cuál es nuestro propio estado emocional para poder comprender y conectar con el estado emocional de nuestros hijos. A veces los padres quieren dar la impresión de que siempre son fuertes y que tienen todo bajo control y no logran transmitir verbalmente que tienen miedo y están preocupados y terminan por actuar este tipo de sentimientos desde el lugar de la rabia”, expresa.

Para que las personas puedan fortalecer sus capacidades y gestión emocional, aconseja realizar acciones que produzcan bienestar o sensaciones agradables.

“Es posible que tendamos a pensar que no es tiempo para comer algo que nos guste, para ver una película o meditar, y resulta que estos elementos son de gran importancia. Si bien el autocuidado en sí mismo no va a resolver la conflictividad plena del país, sí nos permite mitigar los efectos perjudiciales que puede tener una situación de crisis”, añade.

Otros consejos para el autocuidado:

  • Crear una rutina. Esto permite que a pesar del caos externo, consigamos regular nuestra cotidianidad, que no perdamos por completo la sensación de control y que podamos tener garantizados los momentos y espacios para prácticas que son fundamentales como comer, dormir, recrearse y trabajar, entre otras. Es importante cumplir con el horario de sueño, comer en horas fijas y no descuidar la higiene personal.
  • Identificar qué cosas sí podemos controlar: controlar o regular el uso del teléfono, el tiempo que pasamos frente a la televisión o en internet, la cantidad de noticias que consumimos.
  • Informarnos pero con límites. No alejarnos del todo de las noticias, pero sí administrar cuánta información procesamos. Con esto podemos evitar que nuestra ansiedad y nuestra angustia crezcan.
  • Centrarnos en el ahora. Cuando nos planteamos cosas que están fuera de nuestras esferas personales, entramos en territorio incierto y podemos alimentar nuestra ansiedad. El recurso de preguntarnos sobre el ahora, qué sí puedo hacer y qué sí puedo controlar, puede dar una sensación de dominio. “Ubicarnos en el tiempo real y en lo que sí podemos decidir nos cuida y evita que la incertidumbre crezca y haga estragos”, dice Natalia*.
  • Ser amables, compasivos y pacientes con nosotros mismos.
  • Practicar un hobby, un ejercicio o escuchar música.
  • Realizar técnicas de relajación o meditación. También se puede cultivar la vida espiritual.

Más consejos para hablar con hijos e hijas:

  • Identificar el momento del desarrollo en el que se encuentra su hijo o hija. La información tiene que ir adecuada al contexto, la edad, la capacidad de comprender del niño, niña o adolescente. “Si tengo un hijo pequeño, por supuesto que va a requerir de una mayor cantidad de cuidado en términos de cosas que hacer más que decir, y a medida que va creciendo la parte del lenguaje tiene más fuerza. Cada etapa tiene requerimientos específicos”, explica Saraiba.
  • Es clave preguntarles a sus hijos qué piensan y qué saben de lo que está pasando. A partir de lo que piensan y saben, pueden completar la información que falte, rectificar aquellas que tengan distorsiones o validar si la percepción que tienen es acertada.
  • No proporcionar volúmenes de información mucho mayores a los que el niño está requiriendo, sobre todo en términos de no generar mayor cantidad de angustia o malestar.
  • Abordar el contexto entendiendo que las manifestaciones y la conflictividad social pueden venir asociadas a riesgos para la integridad personal.

Dice Saraiba: “Pudiéramos tratar de no decir nada y crear una ficción de que todo está perfecto y de pronto a las puertas de nuestra casa se forma alguna manifestación o represión, y no estar preparado para entender que estos son escenarios posibles puede conducir a un mayor impacto emocional o situaciones de riesgo. A los niños hay que darles información, contención y prepararlos para situaciones difíciles teniendo en cuenta estas variables”.

*Nombres cambiados a solicitud de los entrevistados por motivos de seguridad. 

Redacción: Mariana Souquett.

Ilustración: Betania Díaz.

Nota original publicada en Historias Que Laten publicada con permiso del medio en Redsonadoras.com.

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Eileen Truax: El periodismo responsable debe entender la migración y explicarla sin prejuicios

(Julio, 2024). En la compleja tarea de cubrir las diversas realidades que se dan en las zonas fronterizas, quienes ejercen el periodismo enfrentan desafíos únicos. Es un terreno donde convergen historias de migración, crisis humanitarias y encuentros culturales que exigen un enfoque ético y una profunda empatía. 

Estas reflexiones fueron parte de la ponencia que Eileen Truax, periodista mexicana especializada en temas migratorios, ofreció en la primera sesión de “Narrar Fronteras”, programa de formación y becas organizado por la Red de Periodistas Venezolanas (RDPV).

Enfatizar las similitudes y minimizar las diferencias

“Lo primero es entender quién es el otro, de dónde viene. Cuando descubrimos esas similitudes, (eso) es lo que nos permite construir juntos (las historias). Es responsabilidad del periodismo comprender lo que está ocurriendo, entender los fenómenos y luego explicarlos”, señaló en el encuentro virtual realizado el jueves 18 de julio. 

Añadió que quienes quieran contar lo que sucede en las áreas limítrofes de los países, requieren de una amplia comprensión de las dinámicas sociopolíticas y económicas particulares de estos entornos. También de alta sensibilidad hacia los derechos humanos y de una voluntad inclinada a combatir prejuicios, así como acabar con los estereotipos que los mismos medios han contribuido a formar en el imaginario de la gente.

“Las narrativas periodísticas deben evitar enfocarse únicamente en la problematización, la criminalización y la victimización de los migrantes. Debemos buscar enfoques más equilibrados y humanos para contar sus historias. Hay un discurso político que viene en este sentido y el medio de comunicación tiende a repetir en lugar de cuestionar o confrontar esta narrativa”, apuntó la también profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, Cataluña.

Mencionó, como ejemplo, la importancia de desmontar la muy usada denominación de los “migrantes ilegales”. “No hay personas ilegales ni migrantes ilegales. Puedes migrar en una situación ilegal, pero el migrante no es ilegal, porque ninguna persona es ilegal”, precisó.

Las palabras importan al hablar de los migrantes

También expresó que la labor de cambiar los términos es parte de la tarea periodística y, por ello, somos nosotres quienes debemos ayudar a que las instituciones cambien los términos de sus discursos sobre temas migratorios. Es crucial para el periodista entender estas distinciones para contextualizar adecuadamente las historias que cubre.

Por esta razón, Truax recomienda emplear términos como “movilidad humana” para englobar las diversas razones por las cuales las personas se desplazan. Y recordar que los migrantes no son un problema, porque son los países de acogida los que tienen un problema de flujo fronterizo. 

Tampoco son una amenaza comparable con desastres naturales, como “oleada”, “avalancha” o “desbordamiento”, como cuando se refieren a movilizaciones masivas en fronteras. La migración es un derecho; las razones para hacerlo son y han sido siempre muy variadas. 

“Se migra para estudiar, porque ha habido un cambio climático, por razones médicas, por reunificación familiar. Y, por supuesto, se migra por amor”. Pero también se puede migrar por razones religiosas, de orientación sexual o por identidad de género, para huir de la violencia o para mejorar la situación económica.

Desafiar estereotipos para generar empatía

En este primer encuentro de “Narrar Fronteras”, moderado por la cofundadora de la RDPV, María Laura Chang, uno de los puntos más destacados por Truax fue la necesidad de desafiar los estereotipos negativos asociados con los migrantes. Por ejemplo, el estigma que busca vincularlos con el crimen organizado, y en su lugar, profundizar en las realidades complejas que enfrentan los migrantes en sus nuevos hogares.

Contar historias de éxito individual, como la destacada participación de migrantes o sus descendientes en eventos deportivos, en la escena cultural o comunitaria, ayuda a desafiar percepciones preconcebidas y fomentar una narrativa más inclusiva

Asimismo es clave resaltar los aspectos más humanos de las personas que migran, para conectar más directamente con la audiencia. Entre ellos, sus roles como madres, padres, hijes, abuelas y abuelos; las profesiones u oficios que dejaron atrás, las formas en que celebran en sus culturas, todo suma para generar empatía, indicó la experta.

Para ayudar a desaparecer la línea que se traza entre “ellos” (los migrantes) y “nosotros” (los nativos del país de acogida), les periodistas debemos insistir en las redacciones de los medios que difundir historias donde la solidaridad, la alegría, el respeto a la ley y el amor, protagonizada por las personas que migran, son “newswhorthy”. Es decir, vale la pena publicarlas para ampliar la dimensión de lo que las audiencias conocen sobre ellas.

Contar el ciclo completo de la migración hace la diferencia

Gabriel García Márquez siempre decía que el secreto de una buena historia es contar el cuento completo, no contar solamente un fragmento de las historias. A eso me refiero cuando digo que hay que contar el ciclo migratorio completo, no solamente el tránsito. Hay que contar por qué viene ese alguien, de dónde, cuáles son las motivaciones y las ilusiones que hacen que esa persona salga de su país”, refirió Truax. 

En este sentido, recordó que además de la salida y el tránsito, para una persona migrante existen tres finales posibles: es detenida y deportada; muere o llega a su destino. “Pero cuando la persona llega y también cuando la persona es deportada la historia no ha terminado”, señaló. 

Identificar las circunstancias en que se desarrolla su estadía en refugios, su proceso de estatus migratorio legal o su adaptación al nuevo lugar de residencia también vale la pena ser mostrado en una historia. “Para mí el mejor periodismo de migraciones es el que se hace a fuego lento”, afirmó y recomendó a los 40 asistentes a la sesión tomarse hasta seis meses o un año para hacer seguimiento a las historias que deban reportar con premura en un inicio.

Truax enfatizó que uno de los aspectos más invisibilizados en estas coberturas es la incidencia de las mujeres en la migración. “Muy rara vez pensamos en una mujer cuando se piensa en una persona migrante, aunque a nivel mundial, las mujeres representan el 48% de las personas que han migrado”, precisó.

Luego de culminar la ponencia de la experta invitada, María Laura Chang continuó con una sesión informativa sobre las postulaciones a las becas que forman parte de “Narrar Fronteras”, para aclarar las dudas de les participantes.

Puedes ver la sesión completa en nuestro canal de Youtube.

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La Red de Periodistas Venezolanas lanza su nueva imagen y sitio web en un evento emblemático

La Red de Periodistas Venezolanas (RDPV) celebró un evento presencial muy significativo para sus más de 260 miembras que trabajan en medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, así como en oenegés y como comunicadoras independientes. En la sede de la Alianza Francesa en La Castellana, Caracas, se realizó la presentación de la nueva imagen de la Red y de su sitio web, Redsonadoras.com.

Transformando el periodismo venezolano

La RDPV nació para valorar y potenciar los saberes y las habilidades de sus integrantes, promoviendo la formación continua y el trabajo colaborativo. En el encuentro, se destacó la misión de la red: ser un terreno fértil donde florecen capacidades, ideas, proyectos y alianzas que aportan una perspectiva feminista y de género a la práctica periodística en Venezuela.

“Queremos transformar la práctica periodística y los medios de comunicación hacia una realidad más feminista, inclusiva y democrática“, dijeron. Asimismo, se reafirmaron que la visión de la red de garantizar que las periodistas venezolanas gocen plenamente de sus derechos humanos y ejerzan un periodismo feminista, libre e independiente.

Impacto significativo y proyectos transformadores

Hasta la fecha, la Red ha formado a más de 350 periodistas y comunicadores en temas de género y diversidad, ha otorgado 18 becas de producción periodística y mentorías, y publicó el primer informe sobre acoso sexual en el entorno de los medios y el periodismo en Venezuela. Su boletín informativo, “Buenas Juntas“, ya casi alcanza las 500 personas.

Entre los proyectos destacados, se mencionaron las capacitaciones en derechos sexuales y reproductivos, periodismo en contextos autoritarios y el abordaje de temas complejos como el aborto. Además, se mencionaron eventos como el bootcamp Género en foco“, el programa “Semillero Violeta“, y el más reciente: “Narrar Fronteras“. Todos estos eventos que han sido fundamentales para formar a periodistas y comunicadoras con una perspectiva de género.

Nuevo logo y rebranding

Con la presentación del nuevo logo de la Red de Periodistas Venezolanas se da inicio a una etapa de renovación y compromiso continuo con la calidad, inclusión y crecimiento. Este rebranding responde a la evolución interna de la red y a la necesidad de reflejar una identidad que vibra con las nuevas metas y valores de sus miembras.

Sostenibilidad y valoración del trabajo de cuidados

Uno de los aspectos centrales del evento fue el enfoque en la sostenibilidad de la red. Se resaltó la importancia de reconocer y pagar con justicia el trabajo de cuidados no remunerado que, históricamente, ha recaído sobre las mujeres.

La RDPV se compromete a buscar financiamiento sostenible y a rendir cuentas de manera transparente, con el objetivo de convertir el esfuerzo voluntario en uno remunerado, reconociendo así el valor inmenso del trabajo realizado por sus miembras.

Actualización de datos y fortalecimiento de la comunidad

Para seguir creciendo y fortaleciendo la comunidad, se lanzó un formulario de actualización de datos, obligatorio para todas las miembras actuales y abierto a nuevas integrantes. Este proceso busca entender mejor las necesidades y potencialidades de cada una, fortaleciendo los lazos de solidaridad y sororidad que caracterizan a la red.

Lanzamiento del sitio web Redsonadoras

El punto culminante del evento fue el lanzamiento del sitio web Redsonadoras.com. Este nuevo espacio digital es una plataforma para visibilizar y amplificar las voces de las mujeres y personas históricamente invisibilizadas.

Con secciones dedicadas a historias y reportajes, recursos y guías, proyectos e iniciativas, y eventos y noticias, Redsonadoras es la antesala al primer medio feminista venezolano, un espacio que refleja el compromiso de la red con un periodismo transformador.

Celebración y compromiso renovado

El encuentro presencial, que también fue seguido por la transmisión en vivo a través del canal en YouTube de la organización, concluyó con un brindis, celebrando los logros alcanzados y renovando el compromiso con la causa que une a la Red de Periodistas Venezolanas. Las miembras y aliadas presentes reafirmaron su determinación de seguir trabajando juntas por un periodismo más justo, inclusivo y feminista.

Activistas de organizaciones como el Observatorio LGBTIQ, Aya Contigo, periodistas de la iniciativa del semanario Entérate, compartieron durante la velada y mostraron apoyo a la red. Otros importantes aliados en esta velada fueron Franca, Bamvino y Ovejita, quienes brindaron sus valiosos apoyos para la realización del evento.

Para más información, visita Redsonadoras.com y sigue las redes sociales de la comunidad para estar al tanto de sus últimas novedades y proyectos.

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Narrar Fronteras busca revelar dinámicas silenciadas en zonas limítrofes de Venezuela

La Red de Periodistas Venezolanas (RDPV), en colaboración con Free Press Unlimited (FPU), anunció en junio de 2024 la convocatoria para Narrar Fronteras. Es un programa de formación virtual y becas de producción periodística para fomentar la cobertura desde una perspectiva de derechos humanos, género, igualdad y diversidad en las fronteras de Venezuela.

La iniciativa está dirigida a periodistas, fotógrafos(as), videógrafos(as), locutores(as); creadores(as) de contenido; y/o personas de la comunicación que vivan en o reporten sobre fronteras venezolanas. Pueden ser personas de cualquier nacionalidad, identidad de género u origen étnico, sin importar si forman o no parte de la RDPV. Se busca especialmente a “periodistas fronterizos(as)” con experiencia previa e interés en explorar o ampliar sus coberturas en las zonas limítrofes. 

El programa tiene como objetivo reportar sucesos, contar hechos y describir realidades de las fronteras. Asimismo, fomentar el intercambio y la construcción de redes entre periodistas y activistas en todo el país y países vecinos, sin importar en qué límite del territorio venezolano se encuentren.

Narrar Fronteras permitirá que comunidades invisibilizadas puedan exponer sus realidades y captar la atención de quienes tienen posibilidades de apoyarles. Queremos fomentar un periodismo respetuoso, con perspectiva de género y diversidad, en áreas complejas”, aseguró María Laura Chang, impulsora de la RDPV. 

Narrar Fronteras se dividirá en dos fases: una formación virtual de cinco sesiones en línea con especialistas nacionales e internacionales sobre coberturas de migración, perspectiva de género en fronteras, acceso a derechos y seguridad integral para periodistas en frontera. 

Y una segunda fase que consta de becas de producción para proyectos periodísticos colaborativos de largo aliento, en cualquier formato, sobre temas invisibilizados que afectan a las comunidades fronterizas. 

Las becas, exclusivas para participantes del programa de formación, incluyen financiamiento de hasta USD $3,000, mentorías y acompañamiento editorial por tres meses. El equipo impulsor de la RDPV y las mentoras del programa informaron que al finalizar el plazo de postulación, se contaron 45 solicitantes y resultaron escogidos para la formación inicial 40 participantes.

Sobre la Red de Periodistas Venezolanas (RDPV)

La RDPV se fundó en 2020 con el propósito de generar alianzas y promover acciones colaborativas entre periodistas dentro y fuera de Venezuela. Está conformada por más de 250 mujeres que trabajan en medios de comunicación locales, nacionales e internacionales. También en organizaciones no gubernamentales o como comunicadoras independientes.

A lo largo de cuatro años, la RDPV ha impulsado proyectos que impactan directamente en los medios y la agenda periodística, visibilizando desafíos y soluciones de grupos históricamente marginados.

Si quieres saber más de la Red de Periodistas Venezolanas, te invitamos a visitar nuestras redes sociales, en Instagram @redperiodistas_ve y en X @periodistas_ve  

Becas de producción periodística Redsonadoras

Escogidas cuatro propuestas para becas de producción periodística Redsonadoras

(Junio, 2024) La Red de Periodistas Venezolanas (RDPV) extendió una invitación a sus miembras para postular a las Becas de Producción Periodística Redsonadoras. Esta iniciativa busca fomentar el periodismo con enfoque de género y diversidad en Venezuela.

Gracias al apoyo de Free Press Unlimited, se brindará respaldo a parejas o equipos de periodistas y profesionales de la comunicación. El objetivo principal es impulsar la producción de contenidos periodísticos que aborden de manera integral y sensible los temas de género y diversidad en Venezuela.

A través de la colaboración entre colegas nóveles y expertos, se espera generar un impacto significativo en la visibilidad y comprensión de las realidades que enfrentan las mujeres y personas sexodiversas en nuestra sociedad.

Beneficios de la Beca

Las Becas de Producción Periodística Redsonadoras se otorgaron a cuatro equipos de profesionales venezolanos para la realización de investigaciones periodísticas sobre temas de género y diversidad. Estas incluyen financiamiento para gastos relacionados con la investigación y producción de los contenidos periodísticos, así como el trabajo de quienes participen.

Los equipos seleccionados recibirán igualmente orientación y asesoramiento por parte de mentoras expertas en periodismo con enfoque de género. Estas mentorías se llevarán a cabo de manera individual y grupal, brindando a las participantes la oportunidad de mejorar sus habilidades y enfoques periodísticos.

Asimismo, contarán con apoyo editorial para garantizar la calidad y relevancia de sus propuestas.

Temas de Interés Prioritario

Las propuestas de investigación que se ubican en orden de prioridad para el otorgamiento de las becas deben abordar:

Justicia de género, diversidad e inclusión:

Documentar las relaciones de poder y discriminación de grupos subrepresentados, promover la equidad de género y el acceso igualitario a oportunidades y derechos, y visibilizar los derechos de las mujeres y las personas LGBTIQ+.

Medio ambiente y género:

Investigar el vínculo entre las mujeres y el medio ambiente, así como las implicaciones del cambio climático en la región desde una perspectiva de género.

Salud sexual y reproductiva:

Abordar enfoques novedosos en la cobertura de temas como el aborto, las infecciones de transmisión sexual, la educación sexual integral, el acceso a la salud y el trabajo sexual.

Plazos y Publicación

Cada equipo tendrá tres meses para la realización y publicación de su propuesta. El trabajo realizado producto de esta beca será publicado tanto en el medio de comunicación escogido por el equipo de periodistas como en las distintas plataformas de la RDPV.

Al finalizar el plazo de recepción de propuestas en junio de 2024, se recibieron 15 solicitudes de equipos diversos, ubicados en distintas regiones de Venezuela. Tras evaluarlas, cuatro resultaron las iniciativas seleccionadas. Próximamente se compartirán en medios aliados y en esta web de Redsonadoras.com los trabajos que recibieron en total USD $6.000 para su financiamiento.

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Informe sobre Acoso sexual contra periodistas en Venezuela

(Noviembre, 2021) A finales de abril de 2021, por primera vez en Venezuela, las heridas de la violencia sexual en las vidas de las mujeres se colaron en el debate público gracias al movimiento #YoSíTeCreo, un fenómeno similar al #MeToo estadounidense, que descubrió a través de las redes sociales la magnitud de un problema tan cotidiano como silente en un país donde persisten profundas brechas de género y una cultura permeada por el machismo.

Aunque el movimiento nos sacudió emocional y políticamente, no nos tomó por sorpresa. En octubre de 2020, las periodistas articuladas en la Red avizoramos la avalancha que tarde o temprano sacudiría el terreno de lo político y, sensibilizadas por las propias vivencias de muchas integrantes, decidimos elaborar una encuesta para medir la incidencia del acoso sexual contra las periodistas en el contexto laboral venezolano.

Este informe presenta los principales hallazgos dicha investigación, elaborada por la Red de Periodistas Venezolanas, en torno al acoso sexual contra las periodistas de medios de comunicación que operan en el país.

A pesar del nutrido acervo de investigaciones que existe sobre las vulneraciones de los derechos de quienes ejercemos la labor de prensa, esta es la primera vez que se estudia de forma específica la problemática de la violencia de género dentro del gremio venezolano.

Casi la mitad de las periodistas consultadas fue víctima de acoso sexual

De acuerdo a los resultados de la encuesta, que contó con la participación de 111 mujeres periodistas de todo el país (de diferentes edades, cargos y tipos de medios), un 45 % afirmó haber sufrido acoso sexual en el desempeño de su labor como periodista.

La investigación también refleja el ambiente hostil en el que se desempeñan las periodistas, así como la inacción, complicidad e indiferencia de las empresas periodísticas y del Estado frente a este flagelo, cuyas consecuencias trastocan sus vidas profesional y personal, causando en muchos casos que cambien su actitud, se inhiban de cubrir ciertas fuentes o pautas y hasta renuncien a sus puestos de trabajo.

A pesar de las limitaciones de esta investigación que es apenas exploratoria, esperamos que sirva como un primer acercamiento a la realidad que enfrentan las trabajadoras de la prensa en Venezuela y que incentive a las personas líderes de medios de comunicación a tomar las medidas respectivas para garantizar que sean espacios libres de sexismo, violencia y discriminación.

El informe está organizado de la siguiente manera: primero, la metodología utilizada para la realización de la encuesta; segundo, se explican los hallazgos principales y, por último, se ofrecen recomendaciones dirigidas a diferentes actores para atender esta problemática.

Lee el informe completo en nuestra sección Recursos dentro de Redsonadoras.com.

(Texto reproducido a partir de la nota de prensa originalmente publicada en la web de Medianálisis).

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Activismo feminista y marca personal con perspectiva de género en el mundo digital

Cómo hablar sobre temas urgentes como la reivindicación de los derechos de las mujeres y de qué manera generar la rentabilización de este contenido para alimentar una marca personal con perspectiva de género. La activista digital Carolina Benítez y la creadora de contenido Carla Michelle Aponte, compartieron sus aprendizajes y experiencias para crear comunidades alrededor de estos temas

Benítez, quien es activista digital en la organización feminista Somos Jacarandas, en Colombia, explicó que en esta área se manejan tres frentes: la desinformación, en primer lugar; seguida de la movilización social y, posteriormente vendrá la labor como agentes de cambio, a través de una estrategia comunicacional que despierte distintas opiniones y perspectivas en las personas.

“Es importante preguntarse: De lo que estoy hablando… ¿Lo entendería mi tía en WhatsApp? No es lo mismo hablar de patriarcado que englobarlo en la palabra machismo (que) ella si va a entender, es conectar directo con la gente, pensar en masivo”, comentó. 

Tras referirse a la importancia de la masificación de la información, la activista instó a les participantes a reflexionar sobre la motivación implícita en este contenido: “¿Cuál es el llamado a la acción? Construir estrategias sociales y legales para solidificar ese cambio que buscamos con el contenido feminista”. 

La fórmula para mantener un enfoque de género con engagement

Las recomendaciones de Benítez para comenzar a crear contenido con enfoque de género en redes sociales incluyen: 

  • Medir la interacción del contenido: Qué funciona y qué no  
  • Apostar por otros formatos distintos a una sola imagen estática, como videos o carruseles. 
  • El tiempo mínimo para captar atención en redes sociales es de cinco segundos: hay que publicar algo llamativo. 
  • Evita comprometer tu perspectiva de derechos humanos y feminista ante un hecho sobre el que no te sientas cómoda argumentando.
  • Descarta tomar el “hate” (comentarios de odio) como algo personal: hay que aprender a “surfear la ola” con ellos. 

La ponente enfatizó cómo estas acciones reflejan que el trabajo de activismo en línea radica en la creación de una estrategia comunicacional para lograr conexión con el público objetivo. Una meta que se alcanza al crear contenido que pueda llegar a multitudes, movilizar a todos los consumidores usando recursos, lenguaje y tendencias vigentes para que los mensajes tengan el alcance esperado. 

Llevar una marca personal con perspectiva feminista es posible 

Carla Michelle Aponte, psicóloga clínica y activista de diversidad corporal, habló sobre lo fundamental que es cómo va a ser la personalidad de la marca y qué es lo se quiere comunicar antes de comenzar a crear contenido. Así se asegura el éxito en la producción de esos contenidos orientados según lo que se busca alcanzar.

“Debes ser auténtica en lo que quieres transmitir y antes de dar el primer paso pregúntate: ¿Quién soy?, ¿Cuál es mi propósito y deseo?, ¿A quién le quiero hablar?, ¿Cómo le quiero inspirar?, (¿De qué forma vamos a) conectar?, ¿Cómo me siento con la exposición?”, precisó. 

“Explora distintos formatos, hazle el juego a la plataforma, y busca la manera de monetizar. Hay muchas formas que puedes aprovechar, no solo mostrando el producto de una marca, también puede ser una historia de vida que incluya ese producto o servicio. De allí sacarás provecho para remunerar tu marca personal. Siempre piensa en tu comodidad, (tus) fortalezas. Hazlo un espacio divertido”, dijo Aponte.

La también creadora de contenido con perspectiva feminista exhortó a dejar de limitarse por mitos sobre la marca personal, como que es que solo es para famosos o gente dedicada al marketing. Este puede ser es un espacio para que resalten las habilidades de cada persona. “Nos da poder sobre lo que deseo compartir y el enfoque que quiero darle a mi contenido”, expresó.

Cómo convertirse en amplificadoras

Entre los beneficios de crear una marca personal, Carla Michelle Aponte enumera: 

  • Posibilidad de destacarse entre millones de personas con una mirada particular.
  • Visibilidad para obtener buenas oportunidades profesionales.
  • Convertirse en una influencia positiva en grupos numerosos. 
  • Impactar de manera constructiva en distintos ámbitos sociales. 
  • Validación de las ideas propias a través de la producción de contenido.

La psicóloga clínica ofreció, además, varias claves para quienes se sientan estancados con la creatividad a la hora de diseñar la estrategia para su marca personal. Reutilizar el contenido hecho y sacar piezas de distintos formatos; contar una historia o experiencia profesional; colaborar con otros espacios o profesionales; reflejar cómo tus ideas y principios forman parte de tu estilo de vida; y, por último pero no menos importante, sin salud mental no se construye una marca personal.   

Benítez y Aponte instaron a las participantes a usar todas estas herramientas para hacer sostenibles los contenidos que produzcan ya sea para su marca personal o para crear contenido con perspectiva feminista. 
Las panelistas Carolina Benítez y Carla Michelle Aponte, reafirmaron que salieron de su zona de confort para comunicar con perspectiva de género y crear contenido feminista tomando en cuenta sus realidades.

El panel “Creación de contenido con perspectiva feminista” fue parte de la sexta sesión del Semillero Violeta, organizado por la Red de Periodistas Venezolanas (RDPV), como parte de una serie de encuentros virtuales con panelistas feministas. Más expertas e innovadoras en distintas áreas comparten sus conocimientos y aprendizajes en eventos tanto abiertos al público como para integrantes de la Red. Puedes leer la nota sobre la quinta sesión aquí. Y te invitamos a seguirnos en Instagram y Facebook.

Mujeres más que víctimas - Gabriel Rojas

Más que víctimas: Pautas para una agenda diversificada sobre las mujeres en los medios

En Venezuela, un país con una ley que tipifica 21 tipos de violencia contra la mujer, es fácil sucumbir al relato de la “mujer víctima”. Lejos de ser una forma asertiva de visibilizar los problemas que, de forma diferenciada, afectan a niñas, adolescentes y mujeres, estas prácticas mantienen la balanza de poder desequilibrada: “ellas son débiles y vulnerables”. 

¿Cómo romper este esquema? Gabriela Rojas, profesora universitaria y directora de Sustentabilidad del Diario Tal Cual, expuso que la clave es llevar la cotidianidad a la agenda periodística.

Durante su ponencia mostró datos de un estudio global de monitoreos de medios en el que se muestra el posicionamiento de los temas en los que se mencionan a las mujeres. Destacó que cuando aparecen reseñadas las mujeres se trata de historias de violencia sexual, femicidios o en las que se les muestra en una situación de vulnerabilidad

“La mayoría de todas las historias que tienen enfoque de género se van por esa línea y muchas están asociadas a los sucesos (periodísticos). Por eso, tenemos que entrenar el músculo para llevar a pauta esos preconceptos que tenemos en la sociedad, que vivimos día a día. Esas violencias cotidianas”, dijo la fundadora y editora del impreso comunitario Entérate, quien propone un camino, un conjunto de pautas para sacar la cobertura con perspectiva de género de la sección de sucesos en los medios.

Pauta 1: ¿Cuántas mujeres son culpables?

“La culpa es de la mujer”. Es una de las primeras violencias cotidianas en el periodismo. “En casi todas las notas periodísticas las mujeres siempre son responsables de algo. Por estar presentes en el hecho o por no estarlo. Si es un caso de maltrato, es porque la madre no estaba. Si ella fue agredida, la pregunta automática es ‘¿por qué fue para allá?’. Es decir, hay una vulnerabilidad previa a cualquier hecho”, apunta la especialista.

Esta cotidianidad puede ser registrada periodísticamente. Para ellos, propuso monitorear la cuenta en redes sociales del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), durante un periodo preciso y cuantificar los casos en los que las mujeres aparecen reseñadas como responsables de un hecho violento.

Pauta 2: Calificativos normalizados

Rojas le quitó el velo a calificativos como “niña brincona”, “mala madre”, “mujer de la mala vida” que suelen ser utilizados con frecuencia en medios. 

Recordó que en el empleo de estos términos existe una violencia oculta detrás de los apodos: hay posiblemente una adolescente de 17 años expuesta, quizás, a explotación sexual. Tal vez una madre soltera con varios trabajos que lidia con la crianza en solitario, o una mujer sometida a la trata de personas.

Pauta 3: La expectativa dual

La también profesora de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) destacó una realidad que abruma a las mujeres: ser madre trabajadora. Para ella, esto puede convertirse en una forma de violencia, como cuando se le juzga a la mujer por “trabajar demasiado” y “abandonar a sus hijos”. O, por el contrario, “ser una mantenida”. 

En ambos casos, ofreció una oportunidad de cobertura en la que se pueda calcular el ingreso económico que aporta una mujer a una familia, en cualquiera de los roles: ama de casa o empleada.

“No hay un ejemplo más claro de que vivimos en una estructura de desigualdad y de asimetría como la frase ‘ese hombre ayuda en la casa’. Se nos olvida que planchar, lavar y cocinar son parte de la vida adulta y que además son parte de las labores de cuidado que se le asignan a las mujeres, sin remuneración. Hay cálculos hechos por organizaciones y cada vez tenemos más acceso a data, sobre cuánto aporta o cuánto le resta al Producto Interno Bruto (PIB) de un país las economías de cuidado”, afirmó.

Pauta 4: El tabú del cuerpo

En el tema de la despenalización del aborto, la editora quiso poner el foco en aspectos asociados olvidados: mortalidad materna y sexualidad femenina. “Me encantaría, por ejemplo, hacerle seguimiento a las clásicas ‘tías solteronas’, que realmente lo que son unas cuidadoras eternas. 

“¿Por qué dejaron su vida de lado para cuidar a alguien? ¡Qué interesante sería que viéramos esos procesos generacionales y mostrar cómo hay mujeres que paralizaron todos sus procesos de vida! Vamos a entrevistar a mujeres de 60 años o 70 años y revisar cómo vivieron su vida sexual, porque son ahora más libres, se sienten más liberadas de tabúes, veamos cómo vivieron su sexualidad, qué aprendieron, qué aconsejan”, exhorta Rojas.

Deporte, economía y política: tres fuentes con potencial

Por su experiencia gerencial en dos medios de comunicación, la periodista afirma que el deporte, la economía y la política tienen un gran potencial para el periodismo con enfoque de género, listo para explotar. Para ella, estas fuentes están relacionadas con factores de poder, por lo que suele incomodar aún más la visibilidad de la mujer.

En el caso de la cobertura de las mujeres en la política, una clave que ofreció fue abstenerse de disminuir la trayectoria de las dirigentes al usar solo su nombre de pila: “No son nuestras amigas, ni vecinas. Usemos su nombre y apellido, porque eso marca una diferencia. Llamarlas solo por su nombre banaliza su liderazgo y hacer ver que son muchachitas jugando a la política. No es Hillary, no es ‘Maricori’, no es Cristina. Son Hillary Clinton, María Corina Machado, Cristina Kirchner”, dijo Rojas.

Ejemplos de historias sin sesgos sexistas sobre mujeres

Una apuesta temática ejemplar, según la editora de Entérate, fue la realizada por DW en español sobre la vida profesional de Ángela Merkel después de ser canciller de Alemania. En el texto se destacan sus capacidades como negociadora y visibilizan su rol en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Rojas también mostró cómo las mujeres pueden ser el centro de respuestas de la audiencia con el medio El País sobre la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo de España, Yolanda Díaz. El medio abrió el debate a sus lectores quienes interrogaron a la funcionaria y pudieron aclarar polémicas sobre la reforma de trabajo que se instauró en ese país en 2022.

“Creo que es importante que le prestemos atención a cómo esta cobertura en esas tres fuentes nos va a permitir sacar los temas con enfoque de género y a las mujeres, especialmente, de la fuente de sucesos… (Así como) de que la cobertura (sobre ellas) esté relacionada solo con temas de violencias”, resaltó la editora.

El taller “Violencia de género: mirar más allá de los feminicidios” fue parte de la quinta sesión del Semillero Violeta, organizado por la Red de Periodistas Venezolanas (RDPV), como parte de una serie de encuentros virtuales con panelistas feministas. Más expertas e innovadoras en distintas áreas comparten sus conocimientos y aprendizajes en eventos tanto abiertos al público como para integrantes de la Red. Puedes leer la nota sobre la cuarta sesión aquí. Y te invitamos a seguirnos en Instagram y Facebook.